24 may 2026
La Cumbre Xi-Putin reafirma su alianza estratégica frente a EE.UU.
La cumbre entre Vladímir Putin y Xi Jinping en Pekín, celebrada los pasados 19 y 20 de mayo, fue un ejercicio de coreografía geopolítica, programada estratégicamente justo después de la visita de Donald Trump a China.
Tras la cordialidad entre Trump y Xi de la semana anterior, China y Rusia volvieron a remarcar un frente común contra Washington, tachando su política exterior de «irresponsable» y alertando sobre el peligro de regresar a «la ley de la selva». Más allá de la retórica -y aprovechando el 25º aniversario de su Tratado de Buena Vecindad-, las delegaciones tradujeron la sintonía en unos 40 acuerdos comerciales y corporativos. Es cierto que los avances fueron parciales en el crucial gasoducto Power of Siberia-2, por falta de consenso en las tarifas. Sin embargo, Xi y Putin compensaron este bache pisando el acelerador en sectores clave como la inteligencia artificial y la economía digital. El acuerdo más sensible en materia de IA compromete a ambos países a coordinar el desarrollo y la aplicación de la IA en contextos militares de defensa, unificando además su postura frente al Grupo de Expertos Gubernamentales de la ONU sobre Sistemas de Armas Autónomas Letales (LAWS). En cuanto a la infraestructura satelital, destaca el acuerdo para integrar el sistema ruso GLONASS y el chino Beidou, diseñados para dar soporte a sus conexiones cibernéticas y al comercio electrónico transfronterizo, garantizando la autonomía logística frente al GPS estadounidense. Al final, la cita mostró que la energía es el gran motor de su relación, pero no el único, y cumplió su objetivo estratégico: demostrar que Pekín no piensa ceder ante la presión occidental para aislar a Moscú.